La Izquierda de Espaldas

La izquierda universitaria está muerta para los estudiantes, las propuestas políticas actuales de la izquierda ya no le hablan a nadie, son solo ecos vacíos de un mundo que ya no existe ni existió. Se generan las mismas consignas de los últimos cuarenta años, se salonea, se arrojan papas en los pasillos y se protesta en público y en redes. Pero en las asambleas, se reunen siempre las mismas personas, miembros de grupos políticos universitarios que ya rondan los cuarenta años, anquilosados como costras al mundo de la academia, proponiendo las consignas de Camilo, del Ché y Marx, las mismas que se proponian en los ochentas y noventas, casi sin ninguna modificación.

El estudiante actual ya no presta atención a la izquierda, porque la izquierda no cambia sus consignas, no propone nada realmente nuevo, y como dice Mark Fisher, ya no apela a los deseos de las personas, sino a los dogmas del pasado.

La izquierda universitaria actual es dogmática, enfocada en algunos casos en lograr una revolución que ya no fue y que no aplica al mundo capitalista actual.

La izquierda universitaria no admite críticas; en las asambleas, cualquier intento de criticar la capucha como actor político es apagado por abucheos, todo intento de control político a los grupos termina en consignas donde se tilda de fachos, de derecha, de aliados de la rectoría (a pesar de que toda la izquierda recibe fondos y ayudas de la administración). La izquierda actual de esta universidad y todas las demás son solo grupos políticos peleados entre sí sobre quien entendió mejor a Camilo y a Marx, de espaldas al estudiante que tiene que estudiar y aplicar a auxiliaturas o trabajos informales para sobrevivir.

Si la izquierda actual quiere que el estudiante escuche y participe, debe olvidar los viejos mesías del pasado, muertos hace tanto ya, y enfocarse en construir sobre el verdadero mundo actual, un mundo de posfordismo, neoliberalismo, pobreza, informalidad, falta de información y auge de la derecha.

La izquierda actual debe olvidar el comunismo como alternativa al capitalismo, pensar en un futuro poscapitalista y de postrabajo, donde el futuro se mide en el bienestar de la comunidad, la economía sustentable y el ingreso básico universal, un mundo donde el gobierno abole los monopolios y el trabajo no se usa para sobrevivir, sino para contribuir a la comunidad y el desarrollo personal, un mundo donde la revolución tecnológica de la automatización y de la inteligencia artificial no sea utilizada para la hiperproductividad del capital y explotación del ser, sino que efectivamente otorguen tiempo libre al humano y le otorguen la capacidad de imaginar, crear y pensar.

Si la izquierda universitaria empieza a pensar de esta manera, podría volver a tener un rol en el mundo estudiantil, podría volver a significar algo para la comunidad universitaria, podría dejar de ser vista como paisaje o como algo que simplemente aparece de vez en cuando (los capuchos con sus propias agendas). La izquierda debe ser postcapitalista, entender el mundo y construir sobre nuestros deseos de un mundo mejor, más allá del trabajo obligado y la producción infinita.

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